Comunicar con estilo (propio)

Escrito por José Luis Delgado. Publicado en Blog

Periodismo y futuro

 

Por José Luis Delgado. Director Suona Comunicación.

La cuestión del estilo, las formas, el cuidado y la estética referida a como son trasmitidos los mensajes en el ámbito de los Medios de Comunicación (radio, TV e Internet, principalmente) suele ser un tema recurrente entre aquellos que formamos parte de esta profesión desde hace años.

En lo que a mí respecta no puedo evitar el malestar que me produce una praxis negligente en la elaboración de las noticias más allá de su valor intrínsecamente informativo. Conocemos la importancia de lo que se dice: aquello que es trasmitido puede que resulte en algunos casos de gran trascendencia, pero no por ello debe desatenderse el continente, el envoltorio si se quiere, de las noticias, crónicas, reportajes y de las distintas intervenciones que actualmente llevan a cabo algunos profesionales.

Se está perdiendo el sentido primero y último que tienen las herramientas y técnicas asociadas al ámbito de la comunicación. Particularmente soy de los que opinan que la trasmisión de la información debe preservar los ángulos artísticos relacionados con aspectos como la locución, la realización, las músicas escogidas, las mezclas de sonido, etc. El medio puede que sea a menudo el mensaje, pero también viene definido por su estilo y cuidado.

"Vivimos en la época del todo vale. Por ejemplo, ¿por qué extraña razón las piezas informativas de algunos espacios de noticias son narradas literalmente ‘a gritos’ o/y con una cantinela insistente que no respeta los signos básicos de puntuación como las comas o los puntos? Son muchas, en efecto, las locuciones ‘cantadas’ que repiten cada frase con una cadencia igual a la anterior como en un bucle sin principio ni fin."

¿Dónde quedan las inflexiones de voz, las narraciones bien puntuadas que otorgan todo su sentido a las frases? Una oración debe mantener un ritmo y al ser concluida con un punto seguido o aparte, la voz debe reflejarlo.

¿Por qué no se vocaliza tampoco adecuadamente? En definitiva: ¿por qué extraña razón no se habla de una forma simplemente más normal? Pareciera que el micrófono o las cámaras condicionan a algunos a comunicarse de una manera que jamás usarían, por ejemplo, si tuvieran que trasmitir una noticia a un amigo en un bar.

En lo que al usuario de los medios se refiere, se le ofrece una sensación de apresuramiento y descuido, llegando en algunos casos a hacer ininteligibles los mensajes. Y finalmente, el telespectador u oyente radiofónico deja de prestar atención.

Otra cosa es la lectura que de estas prácticas podamos hacer algunos profesionales de los medios. Sencillamente, se llega a la penosa conclusión de que no les importa o simplemente no se dan cuenta. Y aunque cueste tener que reconocerlo: tal vez es que no saben y nadie se ha preocupado de enseñarles. No sé qué es peor… Además, más allá de los principios básicos apuntados que debiera seguir cualquier comunicador, está la cuestión del estilo propio que tiene que ver con destacar sobre los demás en términos no sólo de credibilidad, sino también en una cierta dosis de originalidad y evolución sobre el conjunto.

"Menos mal que no me gusta el fútbol porque si necesitara seguir su actualidad seguramente acabaría en el frenopático: es el reino del chillido permanente, de voces ‘destempladas’ que reiteran una y otra vez lugares comunes (alguien utilizó una vez el verbo ‘rajar’ entendido como hablar más de la cuenta y en cuestión de meses se propagó por multitud de espacios deportivos en radio y televisión). Programas donde igualmente se prodiga una cierta chabacanería entusiasta que busca una complicidad forzada con el oyente o espectador. Entiendo como un auténtico suplicio escuchar a estos modernos comunicadores."

Si aceptamos que algo ‘suena mal’ en algunas radios y televisiones de España, surgen entonces preguntas clave como: ¿alguien revisa estas piezas y programas? ¿Se instruye a los presentadores sobre cómo trasmitir y hacerse entender mejor? ¿Existe un estándar de calidad convenientemente supervisado?

Soy un asiduo de medios internacionales, principalmente norteamericanos,  británicos, franceses e italianos, tanto privados como públicos, y por lo general no presentan esta falta de atención en la cualidad y calidad estilística del mensaje. Escuchar y/o ver la BBC sigue siendo un auténtico lujo para los sentidos. Incluso sus espacios deportivos.
No puedo decir lo mismo de lo que siento en España con determinadas cadenas e informadores.

 

¿Ha ‘matado’ la tecnología a la estrella de la radio, la TV y la prensa?

¿Cómo saber entonces de dónde proviene esta desidia hacia las formas estilísticas? Muy probablemente tiene distintos culpables. Empezando por una pobre formación en este ámbito, sin olvidar la incidencia del apresuramiento en las redacciones que imposibilita muchas veces percibir los errores, y en algunos casos la carencia de apego hacia la propia profesión, malentendida como un trampolín hacia la fama.

Junto a las anteriores,  y superándolas ahora en incidencia, se encuentra el avance de las tecnologías de la comunicación en el terreno de la información. Muchos creen que se están gestando nuevas prácticas periodísticas a partir de la idea de que las herramientas están cambiando la forma de aprehender la realidad, de tratarla y comunicarla. Puede que la inmediatez que confieren las Redes Sociales y otros instrumentos del más grande y global medio de comunicación de los albores de la Era Digital, Internet,  supongan intrínsecamente una evolución innegable, pero ésta no debiera impedir tratar y ofrecer los mensajes y/o noticias con la diligencia necesaria, en la forma y en el fondo.

Tomemos el ejemplo del concepto de la sala de redacción: mientras antes dominaba en ellas una atención y supeditación sobre el canal y los tiempos de difusión (la noticia vivía un proceso más o menos largo en el tiempo dentro de la cadena recepción-tratamiento-difusión), el contenido es por fin ahora el centro de todo. Los canales abiertos en Internet no están ya sometidos a límite técnico ni temporal alguno.

"La cuestión que deber dirimirse ahora es no sólo qué noticias trasmitir y su tratamiento editorial sino también hacía donde debe dirigirse la información y en función de esto, otorgarle un estilo u otro; es decir ‘vestir’ las noticias pero confiriéndoles siempre un estándar de calidad en la utilización que del video, audio, imagen gráfica y, por descontado, del lenguaje, se haga."

En lo que se refiere a la comunicación corporativa, el ámbito digital está cobrando una especial relevancia. Es aquí donde la información debe ser milimétricamente preparada con la finalidad de responder adecuadamente a las necesidades de los grupos objetivos. En el proceso de gestión de los contenidos que serán difundidos por los medios de comunicación (digitales y tradicionales) debieran cuidarse especialmente los aspectos de calidad de los mensajes porque de otra manera éstos no serán difundidos o peor aún, puede que se trasmitan pero tal y como llegan, es decir; de cualquier manera, porque en las redacciones nadie va a ocuparse de 'remendar'  las deficiencias que presente una determinada nota de prensa o comunicado.

 

Nuevos usos del lenguaje en el 'territorio digital'

El lenguaje oral y escrito sigue siendo la gran herramienta. La primigenia. Está en el origen de todo lo demás. Sin llevar a cabo un uso competencial adecuado estaremos perdidos. En la discusión permanente de su evolución a partir de la difusión de la información en Internet, nos encontramos actualmente en un territorio incierto, sin premisas ni patrones definidos más allá de los límites de la propia herramienta o canal.

La obsesión, más o menos justificada, por rendir pleitesia a los esquemas de SEO (que Google maneja en secreto) está modificando el uso del lenguaje escrito sin que, por el momento, sepamos muy bien los beneficios de esta evolución. Porque, de una parte, cuando escribimos en términos de contenidos SEO, lo hacemos pensando en las propiedades que del texto extraerá el buscador (palabras clave repetidas una y otra vez, encabezados y titulares en ocasiones ‘poco periodísticos’ y redundantes con un uso casi telegráfico del mensaje), y de otra parte, se persigue el natural impacto entre el público objetivo. Queremos visibilidad, es lícito. Pero, ¿hasta dónde estamos dispuestos a sacrificar la calidad del mensaje?

Como en todo, es posible alcanzar un equilibrio. Es posible que las ‘características literarias’ y el ‘ingenio’ puesto en una noticia, reportaje o artículo de opinión pueda resentirse en alguna medida de seguirse estrictamente los parámetros SEO, pero esta deriva puede ser hábilmente contrarrestada mediante un ‘embellecimiento’ del trabajo desde el punto de vista gráfico (fotos, vídeo, infografías…) así como con el uso de entresacados, destacados, subtítulos y negrita, entre otros. Igualmente, ha de valorarse la importancia de la concreción: puede que escribamos con menos palabras, pero éstas son más directas; es decir, se va al grano. Publicar en medios digitales no es necesariamente sinónimo de pobreza de ideas y estilo. Dependerá, en primera y última instancia, de las habilidades del profesional.

Google parece que comienza a entender la necesidad que tiene de los contenidos de calidad (quizás para no perder definitiva o transitoriamente su posición predominante como el gran escaparate de medios) y hace algún tiempo que empezó a desmentir la máxima ‘menos es más’. Ahora, sus responsables dicen apoyar la densidad de texto, ¡pero ojo! ésto no es siempre un atributo de calidad. Por otra parte, ¿acaso los robots del buscador son capaces de valorar la complejidad del lenguaje escrito? ¿Asimilan los dobles sentidos, las opiniones y valoraciones o el humor…?

"En el terreno de las Redes Sociales parece que se está alcanzando una convención en el uso de los mensajes, sobre todo en Twitter, Instagram y en menor medida en Facebook (cada vez menos valorado por los periodistas). Las herramientas son tan precisas que no dejan lugar a equívocos, aunque algunos aún estén algo despistados en este sentido y pretendan darles el sentido que no tienen: el de medios de comunicación en sí mismos."

Las Redes Sociales deben ser entendidas como extensiones de los medios. Ocupando la posición de titular avanzado que propagándose debidamente permita un acceso ulterior al mensaje ya desarrollado en profundidad en el canal correspondiente: radio, TV, prensa… Precisamente por tratarse de una herramienta estandarizada, global y de gran impacto, es importante la tutela por parte de editores y responsables de áreas de los medios de los mensajes allí difundidos, evitando los personalismos de redactores y el descuido de normas básicas de ortografía y gramática o/y de estilo. No se puede perder la línea editorial en las Redes porque su cometido debe ser precisamente afianzarla y corroborarla.

En esta evolución perenne hacia nuevas formas de comunicar, resulta imposible todavía atisbar modelos de futuro. Algunos apuntan hacia una tendencia en la que se prescindirá de los intermediarios, es decir: de los profesionales de los medios y de la comunicación, quedando en manos de los ciudadanos de toda índole la divulgación de la información. ¿Deberíamos entonces prescindir de la intermediación del fontanero, del médico, del mecánico, del piloto de línea aérea...?

El inicio del comienzo del fin (si llegara algún día) de la profesión periodística y de los medios tal y como los hemos concebido hasta ahora, comenzará cuando las estrategias de comunicación y la importancia de la veracidad de los mensajes, así como la forma en que sean trasmitidos (estilo, los atributos de calidad referidos antes…) sucumban definitivamente ante las herramientas de la tecnología digital. Por ende, de su conocimiento y aprovechamiento adecuado dependerá la evolución positiva de la profesión. 

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